La basura en República Dominicana: un problema del Gobierno o de todos?

17_03_2015 HOY_MARTES_170315_ El País12 B

La Unidad de Gobierno Local del Observatorio Político Dominicano (OPD-Funglode) ha realizado una extensa investigación sobre el manejo de los desechos sólidos que generó un informe que da a conocer la gestión de las alcaldías y el papel de los ciudadanos en torno a la disposición de los residuos sólidos, así como su proceso y destino final en República Dominicana.

El documento pretende, además, dar una mirada a la gestión diaria de recogida y disposición de los desechos en el Distrito Nacional.

El tema de la basura ha sido motivo recurrente de gran preocupación para el Gobierno central y los gobiernos locales.

 

La contaminación que producen los residuos sólidos en la vía pública, la ausencia de un sistema de clasificación y reciclaje, la falta de políticas públicas y de educación ciudadana para clasificar los desperdicios según su naturaleza, ha sido un desafío para los ayuntamientos, de acuerdo con los datos obtenidos en la investigación.

Un diagnóstico realizado en 2012 por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales con el apoyo de la Federación Dominicana de Municipios, el Consejo Nacional de la Reforma del Estado (CONARE) y la Agencia Alemana de Cooperación Técnica (GTZ, por sus siglas en alemán) localizó ¿con un sistema GPS? 237 vertederos de unos 354 que para ese año calcularon en todo el país. A partir de esta última cifra, el país cuenta con un vertedero por cada 136 kilómetros cuadrados.

De todos los vertederos identificados en el territorio nacional, el de Duquesa es el más grande: recibe un promedio de 3,750 toneladas de basura diariamente, provenientes del Distrito Nacional, el Gran Santo Domingo (Santo Domingo Este, Santo Domingo Norte, Santo Domingo Oeste), Los Alcarrizos, Pedro Brand y los distritos municipales de Palmarejo-Villa Linda, Pantoja y La Guáyiga.

De acuerdo con una evaluación realizada por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales en 2003, los municipios más afectados por la basura son Santiago, La Vega, Bonao, Santo Domingo, La Romana y la frontera entre Haina y Santo Domingo Oeste, mientras que las cuencas hídricas más afectadas son el río Ozama, el Yuna y el Yaque del Norte.

La contaminación por los residuos y desechos sólidos, lixiviado y vertederos mantienen estancado el desarrollo turístico del país, según el director del puerto de Sans Soucí, Jaime Castillo Jorge, quien considera que debe invertirse una fuerte suma de dinero en el dragado del río Ozama para que los barcos de gran calado puedan atracar en la terminal Don Diego.

Alarma contaminación. Los niveles de contaminación de San Cristóbal resultan alarmantes. Esta provincia es la más contaminada del país, producto de la alta población industrial, el mal manejo de los desechos, las aguas residuales, combustión de materiales tóxicos a cielo abierto y la falta de recogida de basura por parte de los ayuntamientos.

Elvis Rosario, activista político sancristobalense, cita casos específicos como el municipio Haina, que según el Instituto Blacksmith, ONG estadounidense que se dedica al estudio y preservación del medio ambiente, fue durante varios años la tercera ciudad más contaminada del planeta: en apenas 12.7 kilómetros cuadrados alberga más de 100 empresas que generan polvo, polvillo, plomo, sulfuro, amonio, aguas residuales y humos tóxicos, entre otros contaminantes, conformando así un lugar casi inhabitable.

En el caso de Santiago de los Caballeros, el foco de los desechos está en los ríos, a una distancia que cuando produce lixiviado es arrastrado por los mismos. El destino final de la basura del vertedero de Rafey es precisamente el río Yaque del Norte, que irriga los cultivos importantes de la Línea Noroeste: tabaco, frutas y vegetales, entre otros.

La educación ciudadana en cuanto al manejo de desechos sólidos ha generado situaciones positivas. En ese sentido, algunos municipios han tenido buenas prácticas, como es el caso de San José de las Matas. Este municipio desarrolló un programa denominado “Basura cero”, un concepto de vida urbana sostenible en el cual la basura no es algo que hay que hacer desaparecer sin importar el costo social o ambiental. Esto se logra a partir de la movilización de la población y las autoridades locales para abordar el manejo de la basura de una manera ambientalmente amigable.

En el municipio de San José de las Matas se ha logrado movilizar a la ciudadanía a partir de la integración de las juntas de vecinos y los grupos comunitarios, el saneamiento de las cañadas y los lugares contaminados.

En agosto de 2006 se creó una estación de transferencia en el barrio capitalino de Villas Agrícolas, con el objetivo de reducir el tiempo en que el camión hace la recolección. Todo es más rápido y abarata los costos. Allí la basura que llega en los camiones se clasifica (ya sea en desechos sólidos u hospitalarios), se pesa y se envía al vertedero en camiones de más capacidad.

La estación, fruto de un esfuerzo conjunto de la Unión Europea, el programa de Saneamiento Ambiental de Barrios Marginados (Sabamar) y el Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN), fue construida a un costo de RD$55 millones. Cuando entró en operación, apenas registraba 100 toneladas diarias de desperdicios, pero actualmente pasan cerca de 900 (casi 1 por minuto) en unos 600 camiones, durante 15 horas ininterrumpidas, en horario de 7:00 de la mañana a 10:00 de la noche.

De otra parte, la Liga Municipal Dominicana (LMD) y la empresa minera Falcondo Xstrata Nickel iniciaron la construcción del primer vertedero controlado para residuos biodegradables en Villa Altagracia.

La recolección de desechos por parte del Ayuntamiento del Distrito Nacional requiere de 16 horas diarias de trabajo, por lo que cualquier retraso genera un impacto negativo. Ese ayuntamiento es líder en capacidad técnica, seguido de Santiago. La participación de las fundaciones citadas les da capacidad operativa, pero necesitan más cooperación de la ciudadanía, así como una política o ley sancionadora. El Ayuntamiento del Distrito Nacional cuenta con el apoyo de la cooperación japonesa, de la mano de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA, por sus siglas en inglés), para desarrollar un programa de educación sobre la clasificación de los desechos sólidos dirigido a la ciudadanía.

Las juntas de vecinos han sido un apoyo importante para que estas operaciones sean llevadas a cabo hasta ahora con el debido éxito. Estas organizaciones son los aliados principales que sirven de guía para influir en que los vecinos cooperen sacando la basura en fundas en los días y horas correspondientes. De esta forma se han eliminado los vertederos improvisados en los barrios. Según Pablo Mejía, de la Oficina de Recogida de la Basura del Distrito Nacional y sus circunscripciones, se desarrolla un plan llamado “Calibración de ruta” con el que se sabe la cantidad de basura que produce cada barrio, lo que permite hacer un mejor trabajo en la recogida de desechos. Los barrios de la zona noreste de la Capital son los que más basura producen, pues están más densamente poblados. Sin embargo, gracias a las fundaciones comunitarias esos sectores se han mantenido más limpios.

Lo que sí es un hecho es que las organizaciones de la sociedad civil, a través de las juntas de vecinos, los ayuntamientos, Medio Ambiente y organizaciones de cooperación internacional, han aunado esfuerzos para cumplir con los estándares internacionales en la disposición de calidad de los residuos y desechos sólidos en República Dominicana.

Ruth Ferreras es miembro de la Unidad de Gobierno Local del Observatorio Político Dominicano. (OPD-FUNGLODE)  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.