No cerrarán vertedero Duquesa; lo postergan por diez años más

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Un paisaje de devastación precede a la llegada al macabro espectáculo de Duquesa, un foco contaminante con más de un millón de metros cuadrados, donde perros, ratas y garzas compiten con los “buzos” por trozo de carne, causa de intoxicaciones entre estos recicladores, frecuentes como las heridas con punzones en riñas al disputarse plásticos o una pieza metálica, tan comunes que ameritan operativos de desarme.

¡Una pesadilla! Un averno que comienza en la carretera del batey Los Casabes, kilómetros antes de llegar a este lugar de espanto, entre humaredas, montañas de residuos quemados que nublan el entorno.

La impresión de estar en un mundo de ficción o en regiones oníricas se desvanece ante la repelente realidad, frente a este escenario dantesco en Santo Domingo Norte extremadamente peligroso para la salud de la gente y el ambiente. Una “mina” para quienes le sacan provecho económico.

 

El maloliente vertedero, revestido de moscas, destino final de más de 4,000 toneladas de residuos que todavía espera por un relleno sanitario. Un mar de basura que se reduciría a 40% si se clasificara en su origen –casas y empresas-, antes de que los materiales reciclables se contaminen.